Cuando existe una persona dependiente en nuestra familia, siempre nos preocupamos de las tareas que debe llevar a cabo su cuidador para atender a una persona dependiente y garantizar su máxima calidad de vida, pero a veces nos olvidamos que una parte fundamental para que el cuidado de nuestro familiar sea de la mayor calidad debemos también preocuparnos de cómo cuidar al cuidador.

El cuidado de personas dependientes es una labor compleja y en ocasiones muy dura, debemos tener en cuenta las necesidades comunicativas particulares del anciano, la dedicación que precisa y la gestión de sus cambios de humor; lo que acaba generando estrés en el cuidador y afectando a su bienestar y su estado de ánimo, impidiendo al mismo tiempo que realice su trabajo con la misma eficacia.

Por ello es crucial tener en cuenta también los cuidados necesarios para el cuidador a la hora de establecer las pautas de cuidado de nuestro familiar. En este post vamos a hablar de cómo reducir el nivel de estrés del cuidador y ayudarle a gestionar mejor las complicaciones habituales de su trabajo.

CÓMO SABER SI EL CUIDADOR ESTÁ PADECIENDO PROBLEMAS GRAVES DE ESTRÉS

A veces, lo más difícil es detectar que el cuidador está teniendo problemas de estrés que están afectando a su salud. Estos son los signos de alarma que deben ponernos alerta para aumentar los cuidados al cuidador:

  • Ansiedad
  • Susceptibilidad
  • Agotamiento
  • Defensas bajas
  • Aislamiento social
  • Sensación de no disponer de tiempo para uno mismo
  • Imposibilidad de conciliar el sueño
  • Dificultad para gestionar la situación
  • Negación del problema

CÓMO CUIDAR AL CUIDADOR

Si el cuidador padece algunos de estos signos, es que está comenzando a padecer estrés y a mermar su bienestar y su salud mental. Por ello, es importante que para paliar el problema y ayudar al cuidador, sigamos una serie de consejos:

1.ACEPTAR LAS LIMITACIONES

La responsabilidad que conlleva el cuidado de una persona dependiente suele provocar que el cuidador se autoimponga una exigencia desmesurada, por lo que el primer paso para liberar al cuidador de esa carga es necesario aceptar que el tiempo es limitado y las capacidades psicológicas y económicas tampoco son infinitas.

Estar las 24 horas con la persona dependiente no mejorará su estado de salud e impedir que el anciano tenga cierta autonomía para realizar tareas sencillas, además de sobrecargar al cuidador, agudiza la dependencia del mayor.

2.COMPARTIR LAS TAREAS Y EMOCIONES

Es importante que el cuidador cuente con una persona de confianza para compartir con libertad las complicaciones de su trabajo y algunas tareas. Una persona dependiente no puede estar al cuidado de una sola persona, es importante repartir el trabajo y hacer partícipe a otros miembros de la familia para que la carga no recaiga en una sola persona.

3.MANTENERSE BIEN INFORMADO

Es también muy importante que el cuidador esté informado sobre los síntomas y comportamientos habituales del enfermo ya que en ocasiones la ignorancia hace que el cuidador se desespere ante determinadas actitudes de la persona dependiente. Si sabemos a qué se debe, es más fácil de gestionar.

4.TENER TIEMPO PARA UNO MISMO

Es esencial que el cuidador tenga unas horas al día para sí mismo, alejarse durante un rato de sus obligaciones y hacer algo que le hace sentirse mejor. Esto le ayudará a poner distancia y será mucho más eficiente en su trabajo.

5.PONER OBJETIVOS A CORTO PLAZO

Un buen cuidador debe ser realista y no generarse falsas esperanzas en cuanto a la curación o mejora del anciano. Lo ideal es que se establezcan objetivos a corto plazo que ayuden tanto al cuidador como al anciano a mejorar su calidad de vida día a día.

6.NO CULPABILIZARSE

La enfermedad o dependencia del anciano no es culpa de nadie y los signos de estrés y cansancio del cuidador son habituales y comunes a todos los cuidadores por lo que tampoco deben generar sentimientos de culpabilidad.

La paciencia de un cuidador no es infinita, sentir cansancio es normal, la irritabilidad es muy habitual y sentir que la situación está sobrepasándonos también, por lo que aceptemos estas condiciones y sigamos haciendo nuestra labor lo mejor que podamos.

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