Cómo organizar una casa para limpiar: GUÍA para planificar la limpieza del hogar

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La limpieza del hogar es una de las tareas de nuestro día a día que se nos hace más cuesta arriba. Entre las horas que nos pasamos en el trabajo, las que debemos destinar a descansar y los compromisos que nos surgen cada día, ocupamos casi todo nuestro tiempo y el poco que nos queda, la vedad, es que no nos emociona destinarlo a la limpieza; pero tampoco queremos que se acumule la suciedad en nuestra casa. Por eso, lo más importante es la PLANIFICACIÓN y para ello debemos aprender cómo organizar una casa para limpiar.

En Ayuda Familiar llevamos años dedicándonos a la limpieza del hogar, por lo que tenemos experiencia y somos unos expertos en economizar nuestro tiempo. Así que queremos ayudarte a que tú también lo hagas. ¿Cómo? Organizando las tareas por prioridad y dividiéndolas según la frecuencia con la que son necesarias. Saca tu agenda y empieza a apuntar porque ahí va nuestra súper GUÍA para planificar la limpieza del hogar.

Tareas de limpieza habituales

Estas son las tareas más necesarias para que tu casa se mantenga limpia. Te recomendamos que, si puedes, las hagas todos los días, y si es imposible, al menos cada 2 o 3 días. Son sencillas y no te ocuparán demasiado tiempo pero si las incluyes en tu rutina diaria notarás la diferencia.

  • Orden: en tu casa, como en todas, cada cosa tiene su sitio y mantenerlas así ayuda, al menos, a crear un efecto de orden y limpieza que se pierde si al entrar en casa todo está manga por hombro. Aunque tu casa esté muy limpia, si está desordenada parecerá un desastre. No te cuesta nada volver a colocar cada cosa en su sitio después de utilizarla.

 

  • Higiene: acumular suciedad es ponerte tu propia zancadilla a la hora de limpiar. Simplemente por el paso del día a día el polvo se acumula y periódicamente vas a tener que limpiar pero es cierto que si tienes cuidado puedes mantener tu casa limpiar más tiempo. Simples tareas muy sencillas serán tu salvación; como quitarte los zapatos nada más entrar en casa, tirar la basura todos los días, fregar los platos después de las comidas… No acumules y ahorrarás tiempo.

 

  • Inventario de limpieza: es muy habitual que cuando te decides a limpiar a fondo la casa, te das cuenta de que te falta algún producto de limpieza y como no puedes perder tiempo en ir al supermercado a comprarlo, dejas esa tarea para otro día o la haces como puedes y mal. Por eso, es imprescindible que cada pocos días revises tu inventario de limpieza y repongas lo que te falta. Tampoco es necesario que tengas siempre ese spray que sirve exclusivamente para limpiar la tapicería de una tela concreta de un cojín que tienes en el sillón del comedor; eso ya lo comprarás cuando te haga falta pero hay productos que son de uso habitual y no puedes quedarte sin ellos.

 

Tareas de limpieza frecuentes

Aunque te recomendaríamos hacerlas también todos los días, algunas de ellas puedes reservarlas a una o dos veces por semana. Si vives en familia, te aconsejamos que dividas las tareas en una planificación semanal por cada uno de los miembros. ¡La limpieza del hogar no es cosa de uno solo!

  • Ventilación: durante la mayor parte del día las ventanas de la casa se mantienen cerradas, bien para no dejar escapar el calor en invierno o bien para que no entre en verano (si tenemos aire acondicionado, sino tu casa parecerá una sauna). Mantener la casa cerrada hace que se acumulen los olores y de vez en cuando es necesario ventilar. Puedes abrir las ventanas cuando te despiertes, mientras te arreglas para ir al trabajo y cerrarlas antes de irte. Así cuando vuelvas la casa continuará a buena temperatura pero no olerá a cerrado, o a humanidad.

 

  • Cama: las personas se dividen en dos tipos; las que hacen la cama y las que no. Es cierto que hacer la cama inmediatamente después de levantarte es un error ya que es más fácil que se acumulen ácaros y bacterias (la regla de la ventilación también es aplicable a la ropa de cama), pero esto no puede ser una excusa para no hacerla nunca. Entrar en la habitación y tener la cama hecha da una sensación de orden y tranquilidad muy necesaria en nuestro día a día.

 

  • Polvo: en situaciones normales es conveniente limpiar el polvo una o dos veces por semana para que no se acumule demasiado y empiece a “notarse” la suciedad. Si tienes animales domésticos o niños, quizás deberás hacerlo con más frecuencia.

 

  • Suelo: al menos debes barrer una vez por semana, porque aunque no te des cuenta la suciedad se acumula en el suelo hasta que llega un día en el que parece que estás en plena calle; todo lleno de pelusas, polvo, motas, migas… No llegues a ese punto y barre frecuentemente para mantener el orden.

 

  • Baños y cocina: aunque no quieras leer esto, debes limpiar la cocina y los baños todas las semanas. Son zonas en las que se acumula mucha suciedad y además en las que la higiene es crucial así que escoge un día, ármate de valor y ¡a limpiar!

 

Tareas de limpieza puntuales

Estas son las tareas más arduas y las que más pereza da hacer pero, de vez en cuando, hay que hacerlas. 

  • Aspirador: de vez en cuando es conveniente que aspires los sofás, los sillones y cualquier superficie tapizada o enmoquetada que tengas en casa para eliminar los ácaros y no estar estornudando las 24 horas del día por los efectos alérgenos.

 

  • Ventanas: una vez cada pocos meses, pasa un trapito por los cristales de la ventana para que no parezca que llovió ayer en plena temporada de sequía.

 

  • Armarios: una o dos veces al año, saca toda tu ropa del armario y límpialo. La acumulación de polvo en los armarios es una suciedad que muchas veces pasa desapercibida pero es eso, suciedad y debes limpiarla.

 

¿Ya te has planificado? Si a pesar de nuestros consejos, no encuentras el momento para poner tu casa en orden, contacta con nosotros y nuestros profesionales de la limpieza a domicilio harán el trabajo por ti.




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